Y es porque con Ana me siento así, me siento rodeada de gente y sola al mismo tiempo. Parece que aunque esté en una corriente de aire no pueda respirarlo. Y llegan esos reproches y remordimientos, porque no está bien dar pie a pensar que nadie me quiere y nadie me hace caso, eso es una burda mentira ya que parece ser que soy yo quien rechaza tal cariño, parezco ser recelosa de que me den una muestra de afecto y más en mi empeño me encierro y construyo muros a mi alrededor, y aún ayudo a cavar el foso en torno a ellos.
Y es así como en mi mente estoy sola, como no aprendo a relacionarme y cuanto sufro intentándolo hacerlo. Y me asimilo a una pieza perdida en un gran puzzle, como un barquito de papel a la deriva en un gran mar, como esa comida que sobra en el plato y se queda fría. Siento que estoy helada por dentro, parezco frívola y borde, y más se me antoja mentira pues quema por dentro sentirme tan inútil y contradictoria, y sonreír porque aun en mi contradicción yo me entiendo. No saber si estoy loca o cuerda cuando me levanto cada mañana, o no saber si ese día me devorará el monstruo de la ansiedad porque yo no me lo comí primero atragantándolo con calorías.
Y por más que pienso, aquí sola, que he de hacer, la vocecilla parece que se apaga dentro de mi cabeza y que una tregua comienza. Pero en verdad, ella disfruta haciéndome creer que me voy a comer el mundo, aunque luego ella personalmente se encargue de comerme la cabeza.
No hay paz ninguna y espera sentada, con un deje de suficiencia en su esencia, a que me equivoque y vuelva llorando, como una niña cuando se hiere, esperando a que me cure las heridas y me de un beso y me repita lo buena chica que soy. Pero no es así, una tirita no tapa las heridas sin limites fijos, sus besos no son dulces y no me hacen sentir mejor, y repite incesantemente que si lloro es porque no soy buena chica y que yo busco mis problemas y que también sé como encontrarlos.
Y es aquí, cuando yo no encajo nunca más, y cuando todo mi mundo se convierte en un restaurante de comida rápida en el que mi estilo de vida no tiene razón de ser. Ya se empieza a notar que no sé como comunicarme aunque sepa hablar, y es porque mi escritura es ilegible y mi idioma ininteligible.
Y es aquí, cuando yo no encajo nunca más, y cuando todo mi mundo se convierte en un restaurante de comida rápida en el que mi estilo de vida no tiene razón de ser. Ya se empieza a notar que no sé como comunicarme aunque sepa hablar, y es porque mi escritura es ilegible y mi idioma ininteligible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario